Apuntes finales del Australian Open 2011

Escrito por tenisla el . Posteado en Artículos

Novak Djokovic, el serbio divertido, desparpajado que irrumpió en el tour y se robó las miradas por su personalidad y por su juego logró este domingo consolidar una promesa que había cumplido a medias. El de ser una figura dominante, un rival a temer dentro del circuito, ser el tercero en discordia en una pareja formada por dos tenistas que parecen no tener limite: Nadal y Federer.

En 2007 empezó su camino con una semifinal en Wimbledon y una final en el US Open, con 20 años, asombraba, esperanzaba y empezaba a prometer. En enero de 2008 parecía consolidarse, vencía al número uno, al en ese entonces casi imbatible Federer y se llevaba su primer titulo de Grand Slam, el Australian Open.

Novak Djokovic of Serbia kisses the winner’s trophy after defeating Andy Murray of Britain in the final of the Australian Open tennis tournament in Melbourne January 31, 2011. REUTERS/Mick Tsikas (AUSTRALIA – Tags: SPORT TENNIS)

De ahí en adelante se esperaba de él mucho más, a pesar de que se consolidó como tres del mundo, de los grandes partidos que entregó, a pesar de estar siempre ahí, los meses pasaban y Djokovic parecia seguir un paso por detrás. Cambios de raqueta, problemas con el servicio, afecciones respiratorias que lo mermaban en los partidos más apretados y lo dejaban una y otra vez fuera de los Grand Slam.

Nadie puede negar la calidad de Djokovic, no en vano se ha mantenido como el tercer mejor jugador del mundo, paro tampoco nadie puede negar que el Djokovic de ahora es mejor, más seguro, más contundente, más temible.

Es difícil saber cuál fue el punto de giro, fue la victoria en cinco sets sobre Federer en semifinales del US Open, fue la victoria en la Copa Davis, o son esas solo las consecuencias de un cambio que empezó antes, tal vez cuando dejo de intentar cambiar su servicio y recuperó la confianza en ese golpe tan importante.

Lo cierto es que Djokovic llegó a Australia con un pensamiento nuevo, llegó con la certeza de que podía llevarse el torneo. Y en cuartos de final ante Berdych, en semifinales ante Federer y en la final ante Murray esa certeza se transformó en victoria.

Nadie lo explica mejor que el mismo Djokovic: “Después de Wimbledon 2010 algo cambió en mi cabeza. Fue una lucha mental, porque estaba intentando separar mi vida privada de la profesional. Conseguí solucionar esos problemas. Superar esa crisis personal y seguir intentando dedicarme al deporte fue un gran éxito para mí como persona”.

Y añadió “siento que soy mucho mejor jugador ahora que hace tres años. Soy más fuerte físicamente, más rápido y estoy más motivado mentalmente en la pista”.

Tal vez eso es lo que le falta a Murray, creer que puede ganar. Tres finales y tres derrotas, todas en tres sets para el británico. Pero el domingo, Murray se encontró con un jugador imparable. Debe doler, a nosotros nos duele por él, nos duele verlo mirar impotente mientras otro levanta el titulo.

Ante el dolor de Murray, el único consuelo parecen ser las estadísticas, periodistas y fans recuerdan en twitter que Andre Agassi perdió sus tres primeras finales de Grand Slam, que Ivan Lendl perdió cuatro , que la ganadora del sábado, Kim Clijsters, perdió también cuatro antes de llevarse el titulo.

No sé si eso a él le consuele, pero tal vez en unos años, cuando tenga unos cuantos Slams debajo del brazo, sea sólo un dato curioso.El tiempo pasa, y es imposible predecir que traerá consigo.

Hace diez años años Kim Clijsters perdía su primera final de Grand Slam en Roland Garros ante Jennifer Capriati, hace nueve caía ante Henin 6-0 6-4 en la final de Roland Garros 2002 y luego volvía a perder en la final del US Open del mismo año. Hace siete años, en el Australian Open 2004, Clijsters llegaba por cuarta vez a una final de Grand Slam para caer nuevamente ante Henin. Hoy Clijsters celebra su cuarto titulo de Grand Slam.

Desde su regresó no ha perdido ninguna final en esta categoría, en 2009 sumó su segundo US Open al ganado en 2005, y el año pasado se llevó el tercero. Este domingo consiguió su primera victoria en este tipo de torneos fuera de los Estados Unidos y ascendió a la posición número dos del ranking.

Es curioso como en 2003, se le criticaba por ser la primera jugadora en la historia en ser número uno del mundo sin haber ganado un Slam antes. Hoy se reclama que no esté en la mejor posición del ranking siendo la campeona de Australia y Estados Unidos.

Na Li en cambio llegaba a ese tipo de instancia por primera vez en su carrera, ya el año pasado nos había mostrado su calidad con su presencia en las semifinales. Entonces sería derrotada por la eventual ganadora Serena Williams, pero este año se propuso dar un paso más y lo logró.

Derrotó a la número uno del mundo, recuperándose de un set abajo y salvando un match point para lograrlo. Y en la final se planto con seguridad y firmeza, alcanzó a estar a unos pocos games de la gloria, pero aunque no se fue con un trofeo en sus manos, si logró llevarse el reconocimiento del mundo entero.

A los seis años Na Li soñaba con raquetas de Badminton, a los nueve decidiría cambiar de camino y dedicarse al tenis. Una elección que parece afortunada, Li Na marcó su pequeño pedazo de historia, al ser la primera jugadora china en llegar a la final de un Grand Slam, y se llevó a pesar de la derrota el cariño de muchos.

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